17 jun 2013
9 oct 2012
Foto frente al Ministerio de Agricultura, pesca sin medio ambiente de @porrabloqueo
El aumento de la concesión de ocupación del Dominio Público Marítimo Terrestre (DPMT) a 75 años supone tener poner en el mercado la propiedad una zona pública de por vida, más ladrillo en el patrimonio de todas, abriendo paso a la especulación. Los intereses privados se ponen por delante de los públicos, de los de toda la ciudadanía. NOS ROBAN LAS PLAYAS.
Porque se excluyen del DPMT un total de 11 zonas asociadas a la costa sin ningún criterio científico ni justificación técnica. Es una medida queusurpa parte del litoral y lo deja indefenso ante la depredacion urbanistica.
La reducción de la servidumbre de 100 a 20 metros en lugares como las rías es una medida totalmente alejada de la verdadera dinámica de estos ecosistemas. Gran parte de los problemas del litoral español vienen causasdas por la excesiva urbanización de la franja litoral que interrumpe los procesos y dinamicas de la costa. Y por la falta de escrupulos a la hora de cumplir la normativa, ni siquiera se molestan en disimular, vertidos directos, robo de servicios publicos y chantaje a la poblacion local para que los pague, nunca se habla de lucro cesante, de perdida de alternativas de futuro ni de destrucción de la mayoría de los aprovechamientos tradicionales.
Esta aculturación y destrucción del medio, transforma la costa en un NO_LUGAR que solo inspira el uso de explosivos para su demolición. Miles de kilometros de costa edificados, practicamente vacios todo el año con un enorme desperdicio de medios (infraestructura, agua, residuos, seguridad, servicios...
El aumento de la concesión de ocupación del Dominio Público Marítimo Terrestre (DPMT) a 75 años supone tener poner en el mercado la propiedad una zona pública de por vida, más ladrillo en el patrimonio de todas, abriendo paso a la especulación. Los intereses privados se ponen por delante de los públicos, de los de toda la ciudadanía. NOS ROBAN LAS PLAYAS.
Porque se excluyen del DPMT un total de 11 zonas asociadas a la costa sin ningún criterio científico ni justificación técnica. Es una medida queusurpa parte del litoral y lo deja indefenso ante la depredacion urbanistica.
La reducción de la servidumbre de 100 a 20 metros en lugares como las rías es una medida totalmente alejada de la verdadera dinámica de estos ecosistemas. Gran parte de los problemas del litoral español vienen causasdas por la excesiva urbanización de la franja litoral que interrumpe los procesos y dinamicas de la costa. Y por la falta de escrupulos a la hora de cumplir la normativa, ni siquiera se molestan en disimular, vertidos directos, robo de servicios publicos y chantaje a la poblacion local para que los pague, nunca se habla de lucro cesante, de perdida de alternativas de futuro ni de destrucción de la mayoría de los aprovechamientos tradicionales.
Esta aculturación y destrucción del medio, transforma la costa en un NO_LUGAR que solo inspira el uso de explosivos para su demolición. Miles de kilometros de costa edificados, practicamente vacios todo el año con un enorme desperdicio de medios (infraestructura, agua, residuos, seguridad, servicios...
18 jun 2012
26 feb 2012
La Avutarda
La Avutarda.
La avutarda es el ave de mayor peso de Europa. Los machos pueden
alcanzar incluso hasta 16 kg. (dato histórico, centroeuropeo), las hembras más
de 4 kg. Es del tamaño de un pavo, con el cuerpo en posición horizontal; el
macho tiene la cabeza y el cuello gris claro, unos bigotes blancuzcos y largos
a cada lado de la cabeza que pueden alcanzar los 16 cm. El dorso y las plumas
de cola son ocres con manchas negras. Son aves pesadas, robustas, de largas y
fuertes patas y cuello largo. (Otros datos: Longitud 1 m. Envergadura: Hembra
1.7 m; Macho 2.5m. Peso: Hembra 4 - 5 kg; Macho 10 kg.).
Ecología de la avutarda.
Como se desprende de la bibliografía consultada y de la experiencia
propia la avutarda es un ave sedentaria en la Península Ibérica que realiza desplazamientos
ocasionales en función de su dinámica social.
DINAMICA SOCIAL:
Estas aves se juntan al inicio del invierno en grupos mixtos y de
alimentación. Estos bandos en Europa pueden realizar grandes desplazamientos
cuando las condiciones meteorológicas las empujan a ello, aunque esto no se da
de forma usual en la península. Según avanza el invierno aparecen
comportamientos agresivos entre los machos y las aves tienden a segregarse por
sexos, dando lugar a concentraciones de machos en determinados puntos (“leks” o
arenas). En estos los machos compiten para establecer una jerarquía, mientras
que los ejemplares más jóvenes forman pequeños grupos y tienden a dispersarse
incluso a largas distancias. Los machos dominantes se separan para formar un
territorio donde se exhibe (ruedas y pavoneos con llamadas sonoras), al final
del invierno - inicio de la primavera, para atraer a las hembras. Las hembras
que han mantenido sus grupos de alimentación junto a los pollos de la temporada
anterior, también se van disgregando y según se forman los territorios se
distribuyen por estos formando harenes, o como en otras zonas (Extremadura)
parejas. Posiblemente sean aves de tendencia monógama pero la fuerte presión
sobre los machos durante los años en que fue cazada como trofeo puede haber
causado estos cambios hacia la poligamia. El fuerte desgaste energético de las
competencias entre los machos hacen que estos prácticamente no participen del
cuidado de las puestas o los pollos, por lo que las hembras se dispersan para
criar en zonas adecuadas cercanas. Durante el final de la primavera las hembras
muestran un comportamiento de ocultación que finaliza con el desarrollo de los
pollos y la formación de grupos familiares. A final de verano tanto las hembras
reproductoras como los jóvenes que se han dispersado comienzan a concentrase en
las áreas de invernada. A estos se unen además las hembras cuya puesta ha
fracasado tras la dispersión post - nupcial.
Así pues, a grandes rasgos, se produce una gran concentración invernal
en grupos de alimentación mixtos en los que se encuentran grupos familiares, de
ejemplares jóvenes y los que han fracasado en la reproducción. Posteriormente
ocurre la época de celo, en la que se producen las concentraciones de machos, y
el establecimiento de jerarquías. Tras este proceso ocurre una dispersión
juvenil y reproductora que finaliza al otoño siguiente cuando vuelven a
agregarse los diferentes grupos en las zonas de invernada.
HÁBITAT.
En la selección de hábitat por parte de esta especie intervienen muchos
factores. La avutarda es un animal tímido que rehuye la presencia humana, rara
vez se acercan a las proximidades de núcleos de población, vías de comunicación
o zonas transformadas (regadíos, repoblaciones, etc.). Preferentemente se
sitúan en áreas de alta visibilidad donde puedan percibir el acercamiento de
cualquier depredador, incluido el hombre.
Otros factores que limitan su presencia se deben a su alimentación y etología. Así las hembras encuentran adecuadas las zonas limítrofes de los cultivos (cornejones y otras zonas de vegetación natural entre los cultivos) debido a los requerimientos alimenticios de las jóvenes avutardas, que se alimentan principalmente de insectos, mientras que el crecimiento de los cultivos les permiten permanecer ocultas. Los adultos se alimentan preferentemente de semillas y brotes, salvo en el verano en que el consumo de proteínas de origen animal domina. En este equilibrio encontramos que estas aves permanecen cerca de los cultivos de leguminosas y zonas recién sembradas alimentándose gran parte del año, mientras que en verano ocupan principalmente parcelas en barbecho, pastizales y eriales donde encuentran artrópodos, micromamíferos e incluso puestas y polladas de pequeñas aves. Además presentan cierta querencia por terrenos suavemente ondulados, donde quizás la alternancia umbria-solana les permita mayor libertad de elección. Otro factor limitante, en la época estival, es la presencia de puntos de agua cercanos.
SITUACIÓN DEMOGRAFICA
Según se desprende de los últimos censos realizados y de la bibliografía consultada la Península Ibérica concentra hasta la mitad de los efectivos de la especie en el planeta con unos 18.500 a 19.000 ejemplares en España según el censo de 1996 y 20.500 –20800 en 1998. Dentro de ésta la comunidad autónoma de Castilla y León con 8.300 a 8.700 ejemplares según el censo de 1996 y 10.071 aves según el de 1998 concentra casi la mitad de estos efectivos (el 25% de la población mundial).15 nov 2010
LA DEHESA.
La dehesa constituye un magnífico ejemplo de ecosistema equilibrado, con el hombre y los animales domésticos armónicamente integrados en un bosque abierto, que soporta y se beneficia de esta presencia. En esencia la dehesa consiste en una malla con árboles diseminados, que bombean agua y bases del subsuelo y depositan hojarasca, correctora de las principales deficiencias edáficas, a la vez que protegen de la erosión, reducen la temperatura ambiente en verano, aumentan la humedad relativa en el momento más necesario, resguardan al ganado de vientos e inclemencias y ponen a disposición del hombre la fertilidad acumulada en el suelo, y los espacios intercalados de pastos y labores con grandes períodos de descanso.
Desde tiempos remotos, el hombre ha convivido de esta forma con la encina y a través de las generaciones se ha forjado un carácter, del que aún hoy encontramos rastros entre las gentes que viven de la dehesa o sus descendientes. La dehesa alberga de este modo al hombre, que contribuye a su mantenimiento y equilibrio de diferentes formas: aclarando las encinas para facilitar el desarrollo de los pastos, tallando sus copas para hacerlas más fructíferas (poda) y llevando de una forma racional una gran diversidad de ganado, que mantiene las condiciones óptimas de la pradera, pastándola y enriqueciéndola con el aporte de sus excrementos. Favoreciendo la fauna cinegética más apetecida (conejos, palomas, perdices), hasta generarse un superdepredador especifico el lince ibérico.
En una dehesa bien conservada se evita la matorralización mediante el pastoreo de las diversas cargas ganaderas, a los diferentes usos (entre ellos el manejo del fuego) y a la labor de terrenos de cultivo. Así el aprovechamiento extensivo permite obtener de las tierras de labor forraje y cereal, y en casos favorables productos de huerta y frutos cultivados. De los pastos, la dehesa más reconocible, se obtienen los forraje, bellotas y ramón para alimentar al ganado, así como algo de leña de las podas, corcho si hay alcornoques y otros frutos que puedan coexistir, aunque el gran tesoro es la bellota del que una encina puede producir de 5 a 14 kg./año, aunque se conoce el caso de un pie en Córdoba que dio hasta 600 kg./año. Del monte se obtiene la mayor parte de la leña, la caza, corcho cada 9-10 años, setas y otros "frutos" silvestres, y es donde suelen ubicarse las colmenas para evitar las molestias al ganado. De esta forma se producen varios aprovechamientos directos de los que claramente destacan, fuera de la autosuficiencia, la producción de cereal y forraje, la de leña, y la del ganado principalmente, así como otras secundarias y casi abandonadas entre las que destaca el corcho, la caza, la miel, la elaboración de quesos y otros productos artesanales (castañas, nueces, cerezas, setas). Otros usos ya abandonados serían la producción de carbón vegetal, la lana, la cestería, la marroquinería, etc. Hoy por hoy el mayor beneficio viene dado por las ayudas económicas de la PAC y la comercialización de la carne y elaboración de chacinerías artesanales, tan renombradas como las de cerdo ibérico, y puntualmente por el turismo rural que amplia las posibilidades del producto artesanal y el de fin de semana que permite la supervivencia de la actividad hostelera.
El arbolado, compuesto por encinas (Quercus rotundifolia), alcornoques (Q. suber), quejigos ibéricos (Q. faginea) o quejigos lusitanos (Q. broteroi) y, en los puntos más elevados y en umbrías pueden aparecer melojos (Q. pyrenaica), quejigos andaluces (Q. canariensis) o fresnos (Fraxinus angustifolia), mientras que en la porción más meridional pueden estar acompañados por algarrobos (Ceratonia silicua) o acebuches (Olea europea var. sylvestris) puede aparecer con una densidad muy variable, desde el bosque apenas aclarado hasta el majadal arbolado.
En función del número de árboles presentes varían las condiciones de sombra en los estratos inferiores. Este factor condiciona la aparición de especies cada vez más heliófilas a medida que disminuye el número de árboles. La tendencia natural del bosque al ser aclarado, es la de cubrir los espacios abiertos a base de nuevos rebrotes, y la aparición de otras especies de arbustos y matorral. Contrarestado por el ramoneo del ganado y de ungulados silvestres de interés cinegético como el venado, el corzo y el jabalí o los introducidos históricamente gamo y muflón.
Figura 1: Catena idealizada de los usos característicos de una dehesa tipo. Los distintos paisajes tradicionales presentan una distribución condicionada por el tipo de gestión asociado a las características geomorfológicas de disponibilidad hídrica y de nutrientes. Modificado de "Los Bosques Ibéricos".
Pero estos no son los únicos beneficios de los árboles de la dehesa, ya que conservan el suelo, favorecen la aparición de los pastos porque aumentan la fertilidad, disminuyen el efecto dañino de las precipitaciones, aumentan la humedad, movilizan nutrientes del suelo, disminuye la temperatura en superficie y la radiación directa, al tiempo que canaliza las aguas al suelo evitando la erosión. Por todo esto en primavera y hasta el otoño se producen entre 900 y 2300 kg. de pasto en peso seco por hectárea, lo que puede alimentar una gran carga ganadera. Pero para ello es necesario un trabajo continuo dada su inestabilidad siendo reguladas las labores en Extremadura por el Anexo 3 de la Ley de la Dehesa de Extremadura (Ley 1/1986, DOE. 15 de Mayo de 1986) como la entresaca (eliminación selectiva de píes), el descuaje del matorral, el laboreo ("técnica cultural obligatoria") y las podas. Sin estos mantenimientos la matorralización es rápida.
La ganadería de la dehesa esta representada por razas adaptadas durante siglos a este medio y que encuentran en el abrigo y sustento. Así vacas, caballerías, ovejas, cabras, cerdos, pavos, gallinas, palomas y colmenas forman parte de este paisaje. Tradicionalmente el ganado se repartía por distintas las diferentes franjas de terreno en función de optimizar el aprovechamiento de los recursos. En las porciones superiores donde abundan especies de matorral poco palatables, algunos roquedos y escasos pastos se apacían las cabras. En la franja inferior de menores pendientes y con mayor abundancia de arbolado a cuya sombra se desarrollan pastos y matorrales más palatables a las que hay que sumar la existencia de bellotas, frutos y setas son las zonas donde se desarrolla el ganado porcino de la excelente raza ibérica. Las ovejas en cambio se mantienen en las zonas bajas en las majadas, aunque pastan por los diferentes tipos de pastizales, en estas zonas de pie de monte se acumula materia orgánica que sumada al efecto del ganado produce los majadales. Las zonas bajas se dedican a cultivos pero también a la ganadería de vacuno (razas retinta y lidia), así como excelentes caballerías.
Una vez entendidos los diversos aprovechamientos y el dinamismo de la dehesa. Esta puede estudiarse diferenciando sus tres componentes principales: El monte, los cultivos y los pastizales. En el apartado siguiente se tratará el monte, o sea de la formación de quercíneas en bosque y sus etapas de matorral.
Los cultivos como se ha comentado se hacen a tres o cuatro hojas sustituyendo cada 3 o 4 años en función del terreno los cereales por leguminosas, además de los cereales y la alfalfa también se llega a cultivar girasol. En terrenos desmontados de matorral para aprovechar su fertilidad se cultiva en ocasiones centeno para el ganado. A los cultivos suele corresponder entre el 10 al 30 por ciento del terreno.
Los pastizales de la dehesa, bajo este término se engloba una gran variedad de comunidades herbáceas, relacionadas con la mayor o la menor fertilidad y disponibilidad hídrica. En las zonas más pobres se establecen pastizales de efímeros o posíos, seguidos de vallicares pobres, vallicares normales, majadales secos y húmedos, y finalmente los vallicares de siega y los bonales, si la hidromorfía es aún mayor.
Los posíos, constituidos casi exclusivamente por terófitos, ocupan la mayor parte de la dehesa. Su productividad es muy variable en función de la meteorología, aunque son los más diversos. Entre estos destacan especies del genero Vulpia, Trifolium cherleri, T. glomeratum, Erodium cicutarium, Anthyllis lotoides, Sedum caespitosum, S. arenarium, Biserrula pelecinus, Logfia minima, Xolantha guttata, X. echioides, Aphames microcarpa, Arenaria leptoclados, Tolpis barbata, etc.
Los majadales son los pastizales por excelencia de las dehesas, representando un modelo ejemplar de interacciones entre la vegetación herbácea y los herbívoros domésticos, presentándose en zonas querenciosas para el ganado, especialmente ovino, como las majadas u otras edificaciones similares (tinaones, zahurdas). Así aparecen especies nitrófilas con resistencia al pisoteo y al consumo que se desarrollan en los primeros centímetros de suelo, resultando un tapiz denso, muy productivo y diverso. Las especies más representativas del majadal son: Poa bulbosa y Trifolium subterraneum. También aparecen otras especies como Spergularia rubra, Hypochoeris glabra, Trifolium suffocatum T. bocconei, Taraxacum dens-leonis, Erodium botrys, Odontites tenuifolia, Bellis perennis, Narcissus bulbocodium, Parentucellia latifolia, Bufonia macropetala, Onobrychis humilis, etc. En situaciones de mayor humedad desaparecen algunas leguminosas y aparecen más gramíneas perennes como Cynodon dactylon, Dactylis glomerata, Cynosurus echinatus o Agrostis castellana. En condiciones de mayor basicidad aparecen especies del genero Astragalus junto a Ranuncullus bullatus, Scorpiurus muricatus o S. vermiculatus.
Con el descenso de la actividad transhumante y la sustitución del ganado ovino por el vacuno este tipo de formaciones esta sufriendo un lento pero continuo deterioro, la excesiva nitrificación hace aparecer elementos de menor palatabilidad como Malva nicaensis, Chenopodium album, Descurainia sophia, Crepis vesicaria subsp. haenseleri, Medicago polymorpha o Silene gallica.
Los vallicares ocupan zonas fértiles y húmedas presentando valores elevados de producción, actuando en ocasiones como prados de siega. En su composición intervienen elementos de alta calidad pastoril como: Agrostis spp., Alopecurus pratensis, Festuca pratesis, Gaudinia fragilis, Trifolium repens, T. pratensis, T. micranthum, etc.
Los bonales representan un caso extremo de vallicar sometido a encharcamiento temporal abunda Ophioglossum lusitanicum, Mentha pulegium, Anthoxanthum odoratum, Cynosurus cristatus, Lotus hispidus. En estos medios puede aparecer Isoetes durieui, especie considerada vulnerable en Andalucía.
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